El Colegio de las Trinitarias de Ontur

2 mayo 2004

La buena educación
          

 

Instituto de la Santísima Trinidad de Valencia

            Corría el año 1885. Cinco mujeres trabajadoras de una fábrica de seda afincada en la zona de Burjasot (Valencia), ven un día al volver de su labor a unas jóvenes casi niñas, trabajando en el cuidado de niños pequeños, sin recibir ninguna formación. Estas cinco mujeres, Rosa Cuñat, Tomasa Balbastro, Salvadora Cuñat, Ana María Gimeno y Rosa Campos, se acercan a ellas, y después de su trabajo, se ocupan de darles una educación humana y doctrina cristiana. Así, fundan el Instituto de la Santísima Trinidad, las Trinitarias de Valencia, siguiendo la espiritualidad de san Juan de Mata (1160-1213), fundador de la Orden Trinitaria, dedicada a la alabanza a la Trinidad y la “redención de cautivos”. Las Trinitarias de Valencia entendieron que eran llamadas a la liberación de niños y jóvenes por medio de la enseñanza de la doctrina cristiana. Su trabajo inicial se desarrola en las zonas rurales de la huerta.

            Pocos años después llega a Ontur (Albacete) Isabel, una maestra emprendedora, que entra en contacto con las Trinitarias e ingresa en el Instituto. Conociendo las carencias educativas de esa zona, a las que no llega el recién creado Ministerio de la Instrucción Pública, propone fundar en Ontur, su antigua escuela. Gracias a su empeño, el Colegio de las Trinitarias se abre en 1907, en la calle de La Florida, con cuatro Hermanas: Sor Estrella, Sor Elena, Sor Modesta, y la propia Isabel, llamada ahora Madre María de la Santísima Trinidad. Acogen a los niños pequeños hasta los 6 años, y a las niñas hasta terminar Primaria.  Les enseñan la ciencia de aquella época: lectura, gramática, matemáticas, historia y religión.  Las chicas que dejan el colegio siguen acudiendo en los ratos libres, en los que aprenden a bordar, a coser, a llevar una casa, tal como entonces se entendía la promoción de la mujer. Las monjas limpian mocos de los chiquillos, tapan hambre, y dan consuelo en aquella España pobre y doliente. Cobran 15 céntimos por semana a los pequeños, y 1 real, a los mayores; los que no pueden pagar, llevan en la mano un ramo de alfalfa para los animales de las monjas. El colegio se cierra en 1936, poco antes de la guerra civil.

La prueba de su labor es que hoy en Ontur las personas de 80 y 90 años saben leer y escribir. Ellas educaron varias generaciones de ontureños, a los que enseñaron a vivir, y sobre todo, a conocer la razón de su propia dignidad: que eran hijos de Dios.

 

 

 

 

     

   

 

                  

 

 

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Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

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5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005