9
de marzo
de 2003
Curas
del siglo XXI
Ignacio
Requena Tomás
Diócesis
de Albacete
1.
¿Cómo surgió mi vocación? La vocación es un proceso; en este
proceso son muchos los acontecimientos y las personas que te ayudan a ir
descubriéndola. Yo desde niño he estado ligado a la parroquia de mi
pueblo, primero en catequesis, en el grupo de monaguillos, más tarde como
catequista... En todo este tiempo fui conociendo a Jesús y aprendiendo a
vivir mi fe con el ejemplo de la gente que me rodeaba, pero sobre todo lo
que más admiraba era el trabajo de los sacerdotes de mi parroquia, una vida
de entrega, personas felices siguiendo a Jesús. Ellos me ayudaron a ir
descubriendo lo que el Señor quería de mí y un buen día decidí ir al
Seminario.
El
Seminario es el lugar adecuado para ir descubriendo y cultivando la
vocación, preguntándole al Señor: Señor, ¿qué quieres de mí?,
aprendiendo a responder a su llamada. En el Seminario te ayudan a madurar en
la fe, en los valores evangélicos y sobre todo, en la amistad con
Jesús. Eso es lo más importante, nadie puede plantearse el ser sacerdote
sin estar "loco" por la figura de Jesús, desde Él todo cobra
sentido, se descubre el gusto por la oración, y el ir viviendo con el
ejemplo de su vida: servicio, entrega, sencillez de vida...
2.
Dificultades y alegrías en mi camino vocacional. En este proceso de
seguimiento del Señor y formación te encuentras con dificultades, hay
momentos de confusión. Dudas de si vas a ser capaz de estar a la altura de
lo que el Señor te pide, ves tu pequeñez y la grandeza de la misión que
se te va a confiar. Sin embargo te encuentras con el testimonio y la ayuda
de tantos compañeros que ves felices en su ministerio como sacerdotes,
gente ilusionada y entregada. Desde Jesús tu vida tiene sentido y seguir
otro camino sería traicionarle y traicionarte a ti mismo.
3.
¿Para qué quiero ser sacerdote? Al mismo tiempo aquello que vives
tienes que transmitirlo, tu vivencia, tu encuentro con el Señor que te
impulsa a salir hacia los demás. Anunciar eso mismo que tu vives para
ayudar a que otros tengan la misma experiencia. Así veo mi ministerio, el
don recibido hay que transmitirlo. El seguimiento de Jesús te lleva a darte
y entregarte a los demás.
4.
Texto como lema de mi vida. Y todo esto siendo consciente de que "llevamos
este tesoro en vasijas de barro" (2 Cor 4,7). Vivir la vocación
desde la grandeza y la responsabilidad del don recibido y al mismo tiempo
viendo la debilidad y pequeñez de quien tiene que ponerse al servicio del
Señor.
(Ignacio
Requena es natural de Letur. Actualmente es párroco de Jorquera, y vicario
de san Juan Bautista de Albacete)
Curas
del 2000. Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y
Universidades (Madrid 2000), p. 13-14.