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Manuel
Ángel
Castillo
Quintero
P:
Formación, estudio, oración, vida comunitaria en el Seminario, ¿hacen
que seas distinto de las demás personas?
R:
No me considero diferente a los demás jóvenes de mi edad, pero
ciertamente la formación del Seminario hace que nuestras inquietudes y
nuestra forma de afrontar la vida sea diferente y, cómo no, te prepara
para la vida del ministerio presbiteral
P:
¿Cómo definirías la vocación?
R:
La vocación es llamada, respuesta, entrega y misión. Una vez leí algo
que me impresionó mucho: "el sacerdote es como el pan de la
Eucaristía: es cogido, consagrado, partido y entregado". Así debe
ser nuestra vida.
P:
¿Qué les dirías a los jóvenes de nuestro tiempo?
R:
Ante todo, que no tengan miedo a manifestarse como cristianos aquellos
que lo sean; y si en algún momento descubren o intuyen una llamada más
concreta, como puede ser la llamada al sacerdocio o a la vida
consagrada, ¡adelante! El camino es apasionante. |
José
Antonio
Mármol
Gómez
P:
Ante una sociedad donde lo que impera es el consumismo y el disfrute,
¿por qué prefieres ser sacerdote?
R:
Yo vivo en esta misma sociedad y padezco y me influye el ambiente, pero
es aquí, en medio de este mundo, donde ser sacerdote supone un reto muy
grande. Es un signo y una llamada al mundo de hoy.
P:
¿Qué crees que espera hoy nuestra sociedad de un sacerdote?
R:
Sobre todo que sea transparencia de Cristo. Nuestro mundo está lleno de
falsos modelos que no son ejemplo de nada. La gente tiene ansias de
algo, y creo que el sacerdote puede ofrecer ese algo, que es Cristo y su
mensaje, siendo dialogantes, abiertos, cercanos y sencillos.
P:¿Qué
les dirías a los jóvenes de nuestro tiempo?
R:
Que la juventud no está corrompida, como muchos quieren hacernos creer.
Tiene muchos valores: solidaridad, ayuda, creatividad. Que no se dejen
engañar por los subproductos que oferta la sociedad y que sean capaces
de ser críticos. El futuro está en sus manos. |
Santiago
Salazar
Romero
P:
¿Qué sentimientos tienes en estos momentos en que se acerca tu
ordenación de diácono?
R:
Ante todo una actitud de agradecimiento y confianza en Dios, ya que Él
es fiel, no se desdice de su palabra, sobre todo de aquella que me
dirigió al corazón. En palabras del profeta Oseas:
"¡Admiración!, ante el que desde niño me amó y más tarde me
llamó a su servicio".
P:
¿Qué valoras más del Seminario en tu formación?
R:
No podría destacar un aspecto concreto, ya que hasta lo menos
divertido, es motivo para aprender. Mi crecimiento espiritual, humano,
comunitario e intelectual se lo debo a todos y cada uno de los que
formaron y forman la Comunidad del Seminario.
P:
¿Qué les dirías a los jóvenes de nuestro tiempo?
R:
"Ánimo, soy yo, no tengáis miedo". Se trata de un versículo
de San Mateo que quedó inserto en mi corazón al acercarme a la Biblia.
Quien me conoce, sabe que continuamente me remito a él para animar a
los jóvenes. Sólo, quien desde el silencio escucha su Palabra y se
abandona en las manos del Señor, es capaz de apostar por Él sin sentir
temor. |