23
de 2003
Curas
del siglo XXI
Sergio
Martínez Mendaro
Diócesis
de Oviedo
1.
¿Cómo surgió mi vocación? Han sido muchas las veces que me han
preguntado por mi vocación desde que estoy en el Seminario, a veces
compañeros de toda la vida que se han quedado muy extrañados al ver que
cuando terminé COU comencé esta aventura tan poco común; otras veces
chavales de la parroquia interesados por el "rollo de Jesús" y
que se pueden plantear cómo han de seguir en sus vidas al Señor; otras
veces gente que no me entiende y que quizá no me entenderá, que ven
motivos puramente idealistas o una buena filantropía en la profesión
que he elegido; no han faltado nunca tampoco los detractores de todo que
como respuesta te ponen a caer de un burro todas las estructuras eclesiales
desde el último monaguillo hasta el Papa.
La
historia de mi vocación creo que puede ser tan simple como ir viendo a Dios
en tu vida y tu intento de seguirle en lo que crees que Él ha preparado
para ti o tan complicado como ir recordando cada uno de esos momentos que
han sido significativos para ti y que descubres en ellos un "algo
especial".
Creo
que el Señor me ha llamado para ser cura y esa llamada es la historia de mi
fe, cada vez que me he planteado seguir al Señor en mi vida no
necesariamente siendo cura se ha encendido en mí como una lucecita que
muchas veces sin saber ni cómo ni por qué me hacía ilusionarme en la idea
de seguir a Jesucristo de esta forma.
Yo
entré en contacto con la parroquia "por culpa" de unas clases de
guitarra, me habían regalado una y como siempre me gustó la música
quería aprender a tocarla. Al año siguiente sin darme cuenta estaba
tocando la guitarra en la misa de catecismo de mi parroquia, al año
siguiente hacían falta catequistas para un grupo de comunión que se hacía
nuevo y el párroco me invitó a ser catequista, yo que solamente iba a misa
para tocar la guitarra acabé siendo catequista y después yendo a la
catequesis de confirmación. Junto con todo esto fui conociendo gente muy
interesante y muy comprometida que siempre me hicieron plantearme mi forma
de colaborar, de comprometerme en la parroquia y vivir mi fe.
Empecé
a salir con una catequista y a formar parte de un grupo juvenil que se
formó en la parroquia. el párroco siempre nos animó mucho y comenzamos a
tratar con él de una forma muy especial, íbamos mucho por la parroquia a
verle, íbamos mucho a su casa y la verdad es que yo siempre le iba
admirando cada vez más, pues hablaba de cosas de Jesús de la Iglesia y
pasó un poco como en el camino de Emaús sus palabras me hacían arder el
corazón.
Hubo
muchas anécdotas muy curiosas por ejemplo la novia que tenía, fue la que
literalmente me obligó a ir una pascua que preparaba la delegación
diocesana de misiones en la que me planteé seriamente el ir al seminario,
también tuvo gracia que yo acabé siendo el catequista del grupo de
confirmación en el que me confirmé porque el catequista anterior lo tuvo
que dejar...
La
verdad es que en la parroquia con un grupo de gente que vivía la fe y
animado por mi párroco es como descubrí yo lo que era ser cristiano y el
paso siguiente fue el cómo ser cristiano y eso lo descubrí yo solo sin que
nadie me lo dijera, exceptuando el Señor, (¡Claro está!).
2.
Dificultades y alegrías en mi camino vocacional. Una vez que entré en
el Seminario encontré muchas dificultades: la incomprensión de amigos,
familia, el sentirte a veces un poco solo, la falta de fe algunas veces y el
saber que yo iba a ser cura y que no daba la talla en muchos aspectos, pero
a pesar de todas las dificultades son más las alegrías que las penas y es
que el que nos ha elegido nunca, nunca nos deja.
3.
¿Para qué quiero ser sacerdote? Estoy a punto de la ordenación de
sacerdote, y me gustaría ser un cura ante todo entregado al Señor, con una
vida de fe intensa porque considero que Él es el único que puede tenernos
preparada una historia como ésta y es el único que puede llevarla a
término.
4.
Texto (bíblico) como lema de mi vida. Como texto bíblico para la
ordenación no lo tengo muy pensado pero podría ser "Dios mío yo
te cantaré un canto nuevo", es que sigo tocando la guitarra y me
gusta mucho la música y gracias a unas clases de guitarra comenzó toda
esta gozada que es conocer al Señor y seguirlo.
Curas
del 2000. Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y
Universidades (Madrid 2000), p. 109-110.