Aprender a decir que "no" 

16 de noviembre de 2003

Todo queda en familia

“El remordimiento más grande es el de no haber tenido nunca la valentía de plantarle cara, el de no haberle dicho nunca: ‘Hija mía, estás equivocada’. Sentía que en sus palabras había unos eslóganes peligrosísimos, cosas que, por su bien, yo hubiera tenido que cortar de cuajo inmediatamente y, sin embargo, me abstenía de intervenir. Lo que me hacía actuar –mejor dicho, no actuar- era la idea de que para ser amada tenía que eludir el choque, simular que era lo que no era.

            Mi hija era dominante por naturaleza, tenía más carácter que yo, y yo temía el enfrentamiento abierto, tenía el miedo de oponerme. Si la hubiese amado verdaderamente habría tenido que indignarme, incluso a veces tratarla con dureza; habría tenido que obligarla a hacer determinadas cosas o a no hacerlas en absoluto. Tal vez era justamente lo que ella quería, lo que necesitaba. Si en aquella circunstancia yo hubiese comprendido que la primera cualidad del amor es la fuerza, probablemente los sucesos se habrían desarrollado de otra manera”

(Susanna Tamaro, Donde el corazón te lleve)

 

Llamar al pan “pan” y al vino “vino” es una cualidad admirada pero poco extendida. Sobre todo porque, si hay que hacerlo, hay que hacerlo bien.

Hay ocasiones en que los hijos hacen cosas que están realmente mal. Por su bien, y por el nuestro, debemos decirles claramente “no”. Sin voces y sin gritos, razonando el porqué, pero un “no” claro.

Encontrar al lado a una persona razonable que puso valientemente las cosas en su sitio cuando éramos adolescente nos ayudó a crecer. El modelo de alguien con personalidad firme al lado hace madurar. “Personalidad firme” no quiere decir “personalidad dura”. Debemos cambiar de opinión si nos convencen de lo contrario, pero tampoco hay que tener miedo de emplear la palabra “bien” y la palabra “mal”. No todo vale. Hacerlo evita disgustos futuros.

No hay que tener miedo, por ejemplo, a decirles a los hijos adolescentes que hasta que se casen no deben tener relaciones sexuales en ninguna circunstancia, con nadie en absoluto. O en otros temas que pertenecen a los valores morales vividos en nuestra familia. Sin miedo a escuchar de ellos una respuesta contraria. Las cosas dichas en casa, a pesar de todo, nos quedan dentro para toda la vida.

 

 

 

 

Nos interesa tu opinión sobre este artículo. Escríbenos

 

 

 

4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

Edición impresa

 

     
 

1 minuto con "el Evangelio del domingo"

Misericordia quiero y no sacrificios

1 minuto con "Contagiar la fe en casa"

Recetas prácticas

Las "Buenas noches" de Don Bosco

1 minuto con "Los nombres de la Madre"

Arca de la Alianza

Torre de David

1 minuto con "El mundo de hoy"

Comunicado del Foro de la Familia para la manifestación del 18 de junio en Madrid

Obispos españoles: Objeción de conciencia ante la ley de matrimonios del mismo sexo

Página principal | Familia, jóvenes y alcohol | Herramientas de la vida cristiana | El mundo de hoy | Vidas que dejan huella | Cuidar el matrimonio | Rezar el Padrenuestro | Anécdotas y virtudes | Los Misterios del Rosario | Curas del siglo veintiuno | Jóvenes con el Papa | De la Misa, la mitad  | Todo queda en familia | El tiempo de Adviento | El tiempo de Navidad  | Testigos de oración | Cristianos en el mundo | La buena educación | Raíces cristianas de Europa | Valores para vivir | Gracias a la vida | Los nombres de la Madre | Contagiar la fe en casa |

Contador general

(a partir del 12 de mayo de 2003)

            

 

 

 

Actualizado: 10 de junio de 2005