CIUDAD
DEL VATICANO, 24 enero 2003 (ZENIT.org).-
«Caritas Internationalis» ha lanzado un llamamiento urgente a los líderes
mundiales para que encuentren una solución política y diplomática a la
crisis iraquí y ha mostrado su rechazo a un ataque contra Irak, por
considerar que conduciría a un desastre humanitario y a la inestabilidad en
Oriente Medio.
En un comunicado, la organización caritativa además manifiesta su «no» a
un ataque «preventivo» contra Irak porque «no reuniría los criterios
morales que deben justificar en último caso el uso de la fuerza militar, según
los textos de la Iglesia Católica (Catecismo, nº 2309)».
Una iniciativa militar en Irak podría pérdidas incalculables a la población
civil, duramente probada por las sanciones económicas, aclara «Cáritas
Internationalis», confederación de 154 organizaciones católicas de
asistencia, desarrollo y servicio social, que trabaja en la construcción de
un mundo mejor para los pobres y oprimidos, en 198 países y territorios.
El embargo, según Cáritas, «ha causado graves daños a la débil economía
del país y un eventual ataque significaría para el pueblo iraquí el
comienzo de una catástrofe humanitaria».
«Cáritas Internationalis nunca ha dejado de invitar a la comunidad
internacional a suspender las sanciones y acabar con el bloqueo económico»,
se lee en el texto distribuido desde su sede central en el Vaticano.
Una delegación de la organización visitó Irak el pasado octubre y pudo
constatar de primera mano que las sanciones impuestas a Irak desde el final de
la guerra del Golfo se habían revelado ineficaces, crueles y peligrosas.
De acuerdo con Caritas, las sanciones son «ineficaces porque el régimen --su
objetivo oficial-- no se ve afectado por ellas. Son crueles porque es la gente
pobre y vulnerable del país quienes sufren su impacto (hambre, malnutrición,
enfermedad y un incremento dramático de la mortalidad infantil)».
«Finalmente --añade--, las sanciones son peligrosas porque han contribuido
enormemente a dañar la estructura de la sociedad iraquí y han suscitado
fuertes resentimientos hacia los poderes occidentales».
Un conflicto conduciría inevitablemente a la muerte de miles de personas y a
un número mayor de desplazados y refugiados, asegura Caritas.
Actualmente, en Irak, cerca de 16 millones de personas dependen de las ayudas
alimentarías distribuidas a través del programa de la ONU «Oil for Food»
que prevé la distribución de alimento a cambio de petróleo.
En caso de ataque, la inevitable destrucción de los sistemas de comunicación
y de las infraestructuras de transportes paralizaría gravemente los servicios
de asistencia, advierte la organización.
Más información en http://www.caritas.org.