Hace
pocos días, un equipo científico de la Universidad de Seúl
(Corea del Sur) anunciaba el comienzo de la investigación con células
madre embrionarias obtenidas a partir de la clonación humana.
Algunos medios de comunicación han lanzado las campanas al vuelo,
anunciando que por esta vía se podrán curar enfermedades como la
diabetes o el Parkinson.
Como
suele ocurrir, quien da la información no da “toda la información”,
sino la información que le interesa dar. Confundir “churras con
merinas” de forma intencionada es un procedimiento usual para
manipular la información. Las “churras y las merinas” de este caso
son las “células madre adultas” y las “células madre
embrionarias”.
La
diferencia entre ellas es sustancial, pues para obtener células
madre embrionarias es necesario “producir” un embrión humano
por medio de la clonación, con el único fin de que sirva como
materia prima para transplantar tejido celular, el cual una vez
“usado”, se deshecha.
Por
otro lado, las células madre adultas se pueden obtener del cordón
umbilical, o de la médula ósea, o de la placenta. Se puede ver a
simple vista que la investigación con células madre adultas no crea
problemas éticos puesto que no se “crea” artificialmente un ser
humano por clonación.
La
investigación con células madre adultas va dando ya sus pasos,
y ha permitido mejorar las condiciones de vida de enfermos con infarto
de miocardio o de diabetes. La investigación con células madre
embrionarias, además de ser más cara y tener muchas dificultades técnicas,
crea grandes problemas éticos, por lo que está prohibida en la mayoría
de los países.
Lo
malo del debate científico es que pronto se envenena con propaganda
política. La lucha por parecer progresista ha llevado a
algunos grupos políticos o gobiernos a apuntarse precipitadamente el
tanto de ser los primeros en legalizar y financiar la mal llamada “clonación
terapéutica” (¿puede ser “terapéutico” crear un ser humano
clonado para luego destruirlo?)
y la investigación con embriones. Además, se manipula a los
enfermos con la baza emotiva del “¿cómo podéis negarme una
cura?”, cuando la “cura” a partir de la clonación todavía no
existe. Sin embargo, en el debate político y mediático no se
menciona la investigación con células madre adultas. Es de esperar
que en el futuro el interés político no esté por encima del interés
científico y ético.