Testimonio de fe del piloto del Columbia

16 febrero 2003

El mundo de hoy
          

El periódico católico norteamericano "Catholic Standard" publicó el pasado 6 de febrero una entrevista al Padre John Barry, amigo personal del piloto del Columbia, el Coronel William McCool, que murió con el resto de la tripulación al explotar la nave en pleno vuelo el día 1 de este mes. Publicamos aquí la traducción española del artículo:

Por Mark Zimmermann

El sacerdote que bautizó al piloto de la lanzadera espacial Willie McCool, y que le administró la absolución poco antes de que la nave Columbia fuera lanzada al espacio, dijo que el astronauta murió como había vivido -como un héroe.

Entrevistado el lunes, dos días después de que la lanzadera espacial Columbia se desintegrara el 1 de febrero después de reentrar en la atmósfera de la Tierra, el padre John Barry dijo de los siete astronautas: "Eran héroes, da igual que murieran haciéndolo o que vivieran".

El párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Medley's Neck, localizada en Leonardtown al sur de Maryland, dijo: "Eran aventureros en la frontera de la vida. Están fuera del  límite de lo explorable. Gente de la frontera, empujando los límites, entre los cuales (la muerte) es una posibilidad".

A comienzos de los años '90, el padre Barry tuvo un encuentro fortuito con el futuro astronauta, mientras el sacerdote hacía "footing" y McCool, un corredor de fondo, le paró para hablar con él. Mc Cool, que llegaría  a ser comandante de la Armada, trabajaba como piloto de pruebas en la Estación Naval y Aérea Patuxent River, y el padre Barry era entonces un joven vicario de la parroquia de San Alejo, en Leonardtown. "Dijo que venía contemplado la posibilidad de hacerse católico durante una temporada. Dijo que su familia era católica -su mujer era católica y sus tres hijos se habían educado como católicos, por tanto (él sentía) que ya era hora de que se les uniera", el sacerdote recordó.

El padre Barry dice que instruyó a McCool en la fe en la parroquia y algunas veces en la casa familiar del piloto en la base naval, donde el F-18 que él pilotaba estaba aparcado en el hangar cruzando la calle. El piloto, que se graduó segundo de su promoción en la Academia Naval Norteamericana de Annapolis, acometió su instrucción con entusiasmo. "Se movía a gran velocidad, aprendiendo todo rápidamente", el sacerdote recordó, diciendo que McCool, ya un hombre bueno y disciplinado por su educación y sus años en el ejército, reconoció que necesitaba más en la vida, y que podía ser mejor esposo y padre "poniendo su vida más en las manos de Cristo".

El sacerdote dice que McCool "despertaba a una fuerza más espiritual", y en 1993 se bautizó, se confirmó y recibió la primera Comunión en la fe católica.

La esposa de McCool, Lani, es una mujer de oración, dice el padre Barry, "Tocaba el arpa. Esta era para ella una forma de oración. Hablaba mucho con sus hijos (Sean, Christopher y Cameron) sobre Dios... Ella sentía que si Willie se convertía en uno de ellos en la fe católica las cosas estarían más completas, uniéndolos realmente. Ella sentía la necesidad de Dios, que los protegía y velaba sobre ellos". 

El sacerdote mantuvo una amistad muy íntima con la familia, visitando la casa para comer y uniéndoseles para animar los partidos de baloncesto de los hijos. En 1996 visitó a la familia en el Estado de Washington, el año en el que McCool fue aceptado en el programa para astronautas. "Él lo confió todo a la oración con su mujer y su familia", recuerda el padre Barry,  "ellos rezaban (buscando) si ésta era la voluntad de Dios".

El pasado mes de enero, la semana del lanzamiento del Columbia, el sacerdote fue invitado a unirse a la familia McCool como invitado de la tripulación de la lanzadera. El martes por la noche se reunieron en una casa al lado de la playa próxima al Cabo Cañaveral, un lugar elegido para la tradicional cena de despedida, una barbacoa para los astronautas, sus familias y amigos cercanos. El sacerdote dijo que quedó impresionado por el desinterés que mostraban los astronautas, y la humildad que tenían por el honor de haber sido elegidos para volar al espacio.

"La comunidad de la NASA es así. Ellos muestran este espíritu de familia", dijo, haciendo notar que los familiares de los astronautas se habían reunido de lugares tan lejanos como India e Israel y de todos los Estados Unidos. "Ellos eran una única familia". La tripulación incluía al astronauta israelí Ilan Ramon y al astronauta Kalpana Chawla, un inmigrante de la India.

Ya tarde, esa noche, el sacerdote rezó sobre McCool y le impartió la absolución en el Sacramento de la Reconciliación.

Esta fue la última vez que lo vio en persona. Al día siguiente, los miembros de la familia y los amigos dieron un paseo por el centro espacial, y el jueves por la mañana estaban posicionados en una caseta en un área salvaje, viendo pájaros volar y lagartos en el agua, mientras veían a la lanzadera despegar. El padre Barry dice que el despegue es un espectáculo sobrecogedor, mientras la lanzadera salía disparada hacía el cielo.

En ese momento el sacerdote permanecía al lado de los padres de McCool, y pudo ver lágrimas de orgullo rodar por su cara. Cuando un funcionario dijo a las familias que la lanzadera avanzaba segura hacia el espacio, Barry McCool, el padre del astronauta, gritó: "¡Allí va mi chico!"

Y el sacerdote pensó que de algún modo éste era el segundo lanzamiento en la vida de McCool, y cómo la conversión del astronauta a la fe había sido un lanzamiento hacia el cielo. En un mensaje electrónico escrito poco después, el sacerdote escribió como McCool había irradiado una alegría especial cuando se hizo católico. "Estoy seguro que su espíritu estará gozando abordo del Columbia, experimentando la creación de Dios y su gloria de una forma personal".

El sacerdote dijo que podía imaginarse la típica sonrisa de McCool cuando pilotaba la lanzadera. Así, en los 16 días siguientes, él siguió los progresos de su amigo diariamente a través del canal de televisión de la NASA, y allí estaba, "sonriendo de oreja a oreja. Estaba teniendo el momento más feliz de su vida". En un un mensaje electrónico personal enviado al padre Barry, McCool dijo al sacerdote que estaba siendo testigo de la majestad de Dios en los brillantes amaneceres y atardeceres que veía sobre la Tierra.

El 3 de febrero, el Washington Post repitió una transmisión de McCool mientras la lanzadera daba vueltas en torno a la Tierra. "No puedo describir la increíble sensación de júbilo que tengo aquí... El sol sale, el sol se pone, la luna sale, la luna se pone, dar vueltas al globo, ver la cordillera del Himalaya, la Gran Muralla - es fantástico".

El sábado 1 de febrero el padre Barry veía la televisión con excitación, una media hora antes de la hora prevista para el aterrizaje de la lanzadera espacial. Seguidamente debía marchar a su iglesia y celebrar Misa a las 9 de la mañana. Veinticinco minutos después, cuando dejó el altar, oyó el teléfono sonar en la sacristía, y un parroquiano le dijo que algo iba mal en la lanzadera. El sacerdote entonces volvió rápidamente a la iglesia, y le gritó a las personas que estaban todavía allí, pidiéndoles que se arrodillaran con el al pie del altar y ofrecer oraciones por la tripulación de la lanzadera.

Entonces el padre Barry volvió a la casa rectoral, y supo que su amigo y los demás miembros de la tripulación habían perecido y, "sin dar crédito a los ojos", vio los reportajes de la televisión el resto del día. Durante todo el día, los amigos del sacerdote le telefonearon, pasaron a visitarle y lo abrazaron. En sus homilías del día siguiente habló de la fe de su amigo.

El domingo por la noche, el sacerdote habló con uno  de los hijos de McCool por teléfono. Este jueves espera unírseles en una ceremonia religiosa por los astronautas en la Catedral nacional de Washington.

El padre Barry dijo que su amigo Willie McCool era un héroe que buscó vivir la vida del mejor modo posible, y reconoció que necesitaba a Dios para completar su vida. Y el sacerdote dijo que que propia fe se había hecho más profunda al conocer a un hombre que experimentaba el amor de Dios tanto en los momentos tiernos con su familia como en la majestad infinita del espacio.

                  

 

 

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Actualizado: 10 de junio de 2005