Entre
las peculiaridades del País Vasco está el haberse librado de la
furia antirreligiosa que por desgracia ha teñido ciertas épocas de
nuestra historia. Fue la única región de la zona republicana donde
existió libertad religiosa durante la guerra civil. También el socialismo
vasco guarda una personalidad propia. Fue
uno de los fuertes pilares en aquel Congreso de Suresnes, y los
sectores vascos de UGT y del PSOE-PSE han tenido gran peso en la época
democrática. Por otro lado, ha tenido que luchar por su supervivencia
tanto durante el franquismo como bajo la amenaza del terrorismo etarra.
El socialismo vasco también se ha mantenido al margen de la recurrente ideología
laicista de ciertos sectores del partido. Según cuenta Rodríguez
Zapatero en el prólogo del libro "Tender puentes", en
referencia a palabras de Ramón Rubial, el primer fusilado por las tropas
franquistas cuando entraron en Bilbao fue Victorino Martín, un
odontólogo de Sestao, hombre de comunión diaria y católico practicante.
Hoy día, en filas del Partido Socialista de Euskadi militan
conocidos cristianos socialistas, como Ramón Jáuregui o Carlos
García de Andoin.
Gotzone Mora, profesora en la Universidad del País Vasco y
concejala de Getxo, es ejemplo vivo de ese temple tan necesario
hoy. Esta semana, Gotzone participó en Toledo en el simposio “Fe y
Razón” organizado por el movimiento laical Presencia Cristiana, en
una mesa redonda sobre la relación entre la fe y la razón al servicio de
la libertad. En una entrevista a la agencia Véritas, declaró que
“hay sacerdotes en el País Vasco, como es el padre Beristain o el padre
Larrínaga, que dan buena prueba de la interrelación entre los tres
elementos", aunque la Iglesia vasca "no está siendo muy
contundente a la hora de analizar la situación a la que nos está
llevando el nacionalismo. Cristo defendió siempre la libertad, y se
posicionó clarísimamente contra la tibieza".
Gotzone lleva escolta desde hace
siete años, y si bien “muchas
veces” se ha planteado abandonar, considera su "deber de
cristiana" defender "la dignidad de la gente y luchar contra el
nacionalismo excluyente". “Si un cristiano tiene la Biblia como
libro de vida, a mí hay muchas lecciones que me ayudan, incluso en la
toma de decisiones continua, cómo tengo que utilizar mi discurso y cuál
es la oportunidad de utilizar ese discurso. Yo soy una persona cristiana
practicante. Mi práctica católica es la que me mantiene. Hay gente que
me pregunta: ¿duermes bien? Yo duermo estupendamente, rezo todas las
noches, porque tengo una paz interior que es la que me ayuda a seguir
haciendo lo que estoy haciendo".