ACTO
DE CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
Madre
de Cristo y Madre Nuestra,
al
conmemorar el Aniversario de la proclamación
de
tu Inmaculada Concepción,
deseamos
unirnos a la consagración que tu Hijo hizo de sí mismo:
Yo
por ellos me consagro, para que ellos sean consagrados en la
verdad (Jn 17,
19),
y
renovar nuestra consagración, personal y comunitaria,
a
tu Corazón Inmaculado.
Te
saludamos a ti, Virgen Inmaculada,
que
estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.
Madre
de la Iglesia: ilumina a todos los fieles cristianos de España
en
los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad;
protege
con tu amparo materno a todos los hombres y mujeres
de
nuestra patria en los caminos de la paz, el respeto y la
prosperidad.
¡Corazón
Inmaculado!
Ayúdanos
a vencer la amenaza del mal
que
atenaza los corazones de las personas e impide vivir en
concordia:
¡De
toda clase de terrorismo y de violencia, líbranos!
¡De
todo atentado contra la vida humana,
desde
el primer instante de su existencia hasta su último aliento
natural, líbranos!
¡De
los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de
conciencia, líbranos!
¡De
toda clase de injusticias en la vida social, líbranos!
¡De
la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!
¡De
las ofensas y desprecios a la dignidad del matrimonio y de la
familia, líbranos!
¡De
la propagación de la mentira y del odio, líbranos!
¡Del
extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De
los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!
Acoge,
oh Madre Inmaculada,
esta
súplica llena de confianza y agradecimiento.
Protege
a España entera y a sus pueblos,
a
sus hombres y mujeres.
Que
en tu Corazón Inmaculado se abra a todos
la
luz de la esperanza.
Amén.