El
cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio
para la Familia, ha pedido la objeción de conciencia de los
católicos ante la Ley del Congreso español para permitir el
matrimonio y la adopción a personas del mismo sexo. “Una ley
no tiene razón por el simple hecho de ser ley. No se pueden imponer cosas
inicuas a los pueblos. Es más, precisamente porque son inicuas, la
Iglesia llama con urgencia a la libertad de conciencia y al deber de
oponerse”.
Esta objeción de conciencia, dice López Trujillo, afecta a
“todas las profesiones que tienen algo que ver con la aplicación
de esta ley: la misma objeción de conciencia que se pide a los médicos y
enfermeros ante un crimen como el aborto. Todos los cristianos deben estar
dispuestos a pagar el precio más elevado, incluyendo la pérdida del
empleo”.
Varios alcaldes españoles han manifestado su derecho a la
objeción de conciencia ante esta cuestión. La vicepresidenta del
Gobierno, Fernández de la Vega,
salió al paso negando este derecho. El Presidente del Foro de
la Familia, Benigno Blanco, declaró a la agencia ACI que con
esta propuesta “el Gobierno pretende que la conciencia de los ciudadanos
quede sustituida por la ideología de la mayoría oficialista
coyuntural”. Blanco recordó también que el Tribunal
Constitucional establece que el derecho a la objeción de conciencia
forma parte del derecho constitucional a la libertad ideológica y
religiosa, y puede ser ejercido por los ciudadanos aunque no esté
expresamente reconocido en la ley.
Cabe recordar que Balduino, rey de los belgas, se negó a
firmar la ley del aborto propuesta por el Parlamento de su nación
el 29 de marzo de 1990, aludiendo motivos de conciencia. Al
final se adoptó una solución de compromiso: el 4 de abril Balduino
dimitía y el Consejo de Ministros asumía la Regencia y firmaba la ley
del aborto. El día 5 se reunió el Parlamento belga y por 245 votos a
favor y 93 abstenciones, Balduino volvía de nuevo a ser rey.