Jordi Mollà (Ausentes, El Álamo, Bad Boys 2, Tulse Luper’s Suitcases) prestará voz y persona a Antonio de Padua en la película “Antonio, guerrero de Dios”, que dirigen Antonello Belluco y Sandro Cecca en los míticos escenarios de Cinecittà.
Antonio de Padua (1195-1231),
nacido en Lisboa, pasa por ser uno de los santos más populares de la cristiandad. Fue canonizado a los once meses de sus muerte. La Basílica de san Antonio, en Padua, recibe más de 4 millones y medio de fieles al año. El Mensajero de san Antonio llega por suscripción a más de 1.200.000 fieles en todo el mundo. En casi todas las iglesias del mundo
encontramos su típica imagen. Sabemos que es un “santo casamentero” y, ¿quién no ha acudido a su poderosa intercesión cuando se pierde alguna cosa?.
Su imagen dulzona y a veces edulcorada con la que se le representa quizá
traiciona su verdadera figura histórica. Es lo que, por desgracia, nos ocurre con muchos santos, cuya leyenda “milagrera” empaña la fuerza de su humanidad, y por tanto, la altura de su santidad. De hecho, la fortísima vitalidad y la grandiosa elocuencia de Antonio de Padua (dominaba 8 lenguas, entre ellas, el árabe), en los difíciles años
del siglo XIII, hicieron de él un luchador contra las injusticias de su tiempo. Al mismo tiempo, su ternura le hicieron cercano a los niños y los pobres. Mollà dice que intenta mezclar en el personaje “el sentido revolucionario del Ché, con la humildad de Gandhi y la fuerza de la fe de Karol Wojtyla, que arrastraba
multitudes igual que Antonio”.
“Soy un católico creyente”, dice Antonello Belluci, el director. “He escrito y estoy ahora dirigiendo este largometraje como un acto de devoción hacia un
hombre, san Antonio, de quien a menudo no se conoce la vida, que estuvo muy relacionada con la de nuestro santo más famoso, san Francisco de Asís, de quien es contemporáneo”. La película estará en las pantallas italianas en febrero de 2006.