LA
COMUNIDAD DE TAIZÉ
Al
fundar la comunidad de Taizé, el hermano Roger buscaba abrir camino
para curar los desgarrones entre cristianos y, a través de una
reconciliación de los cristianos, superar ciertos conflictos en la
humanidad.
En
agosto de 1940, a los 25 años, se instala solo en la aldea de Taizé.
Prepara la creación de una comunidad donde sea posible concretizar cada
día la reconciliación. Quiere realizar ese proyecto en el corazón de
la aflicción del momento, en plena guerra mundial. Acoge y esconde a
refugiados, particularmente a judíos.
Durante
dos años el fundador de Taizé permanece solo, luego sus primeros
hermanos se le unen. En 1949, unos pocos se comprometen juntos en la
vida común y el celibato. Si al inicio, los hermanos eran de diversos
orígenes evangélicos, no tardaron a unirse hermanos católicos a la
comunidad que hoy reúne a hermanos de unas veinte naciones. Algunos
viven en pequeñas fraternidades, compartiendo las condiciones de vida
de barrios pobres de Asia, África, América del Sur y del Norte. Desde
1962, algunos hermanos, y también jóvenes enviados por Taizé, con la
mayor discreción, no dejaron de ir y venir continuamente a los países
de Europa del Este, para estar cerca de quienes se encontraban
inmovilizados en el interior de sus fronteras.
Los
hermanos no aceptan ningún donativo, ni regalos, ni tan siquiera sus
propias herencias; el trabajo es el único medio que les permite ganarse
la vida y compartir con otros.
los
jóvenes en Taizé
Desde
1957-1958, los jóvenes acogidos en Taizé son cada vez más numerosos.
De Portugal o de Suecia, de Irlanda o de Rumanía, o de otros
continentes, participan semana tras semana en encuentros de jóvenes de
35 a 70 naciones. Algunas semanas, llegan a 6.000. Tres veces al día,
la oración común tiene lugar en la iglesia de la Reconciliación
(construida en 1962, ampliada en 1990-1991).
Centenas
de millares de jóvenes han pasado sucesivamente por la colina de Taizé.
Buscan descubrir, en las fuentes de la fe, un sentido a su vida y se
preparan para tomar responsabilidades allí donde viven.
Desde
1966, algunas hermanas de San Andrés (comunidad católica fundada hace
750 años) viven en la aldea vecina y asumen una parte de la acogida.
peregrinación
de confianza a través de la tierra
Para
sostener a los jóvenes, Taizé anima una “peregrinación de confianza
a través de la tierra”. Esta peregrinación no organiza a los jóvenes
en un movimiento en torno a la comunidad, sino que les invita a ser
creadores de paz, de reconciliación, en su ciudad, pueblo, Iglesia
local, con todas las generaciones, desde los niños hasta las personas
ancianas. Como etapa de la peregrinación, a final de cada año un
encuentro europeo de seis días reúne a decenas de millares de jóvenes
en una ciudad del Este o del Oeste. También hay encuentros asiáticos o
americanas. Durante el encuentro europeo, el hermano Roger publica una
carta a los jóvenes, traducida en 60 idiomas, propuesta para su reflexión
por un año.