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Dios
todopoderoso, que
nos has dado como
Madre y como Reina a
la Madre de tu único Hijo, concédenos
que, protegidos
por su intercesión, alcancemos la
gloria de tus hijos en
el reino de los cielos. |
En
la letanía del Rosario se proclama a María como Reina trece
veces. San Atanasio (s. IV) dice que, si el Hijo es Rey, la madre
debe ser llamada Reina y estimada como tal. San Bernardino (s.
XV) dice también que, por haber dado su consentimiento para ser Madre
del Redentor, mereció ser constituida Reina del mundo y de todas las
criaturas.
Los
ángeles llenan la vida de María: desde Gabriel en la anunciación,
hasta los ángeles que cantan el nacimiento de Cristo. En
representaciones de la Asunción, los ángeles llevan al cielo a María.
“Nuestra Señora de los Ángeles” es uno de los títulos más
extendidos de la Virgen. Ciudades, pueblos, ríos y montes reciben el
nombre de “Los Ángeles” en España, Perú, Filipinas, México,
Puerto Rico, Costa Rica y Colombia. A esta advocación mariana le debe
su nombre la ciudad norteamericana de Los Ángeles, fundada en
1781 por el aventurero español Felipe de Neve como “El Pueblo
de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles”. La iglesia principal de
Asís, la Porciúncula, está dedicada a “Nuestra Señora de
los Ángeles”. Y el Santuario de Torreciudad es también
“Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad”.