Puerta del Cielo

19 junio 2005

Los nombres de la Madre

 

 

Madre del Redentor,

virgen fecunda,

puerta del cielo siempre abierta,

estrella del mar,

ven a librar al pueblo

que tropieza y quiere levantarse.

Ante la admiración

de cielo y tierra

engendraste a tu santo Creador,

y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo

del ángel Gabriel,

y ten piedad de nosotros,

pecadores. 

Se llama a María “Puerta del Cielo” porque a través de ella Dios vino del cielo a la tierra. Algunos Padres de la Iglesia aplicaron a María estas palabras del profeta Ezequiel: “La puerta quedará cerrada, y ya no se abrirá, y ningún hombre entrará por ella, hasta que el Señor Dios de Israel pase por ella, y quedará cerrada para el Príncipe, y el Príncipe en persona se sentará en ella” (Ez 44,1-3). La imagen de la “puerta del cielo” recuerda también el sueño de Jacob en Betel (Gn 28)

            María no sólo ha sido el camino por el que Cristo, Dios hecho hombre, ha venido a nuestro mundo, sino que ella ha colaborado con la totalidad de su ser a que la venida de Cristo fuera posible.  Esta importante misión de María  sigue estando presente en la vida de la Iglesia y de la humanidad de hoy. Ella sigue siendo el camino por el que Dios viene a nosotros. San Alfonso María de Ligorio dice en las Glorias de María: “María se llama Puerta del Cielo porque ninguno puede entrar en esta dichosa mansión si no pasa por ella”. La expresión aparece recogida en antífonas marianas como “Ave Maria Stella”, “Alma Redemptoris”, y “Ave Regina Coelorum”.

De las Homilías marianas de San Andrés de Creta (En la Anunciación)

Con razón eres bendita, pues te ha bendecido Dios y has sido su tabernáculo, cuando inefablemente llevaste en tu seno a Cristo Jesús, verdadero hombre del todo lleno de la gloria del Padre y verdadero Dios, pues posee perfectamente ambas naturalezas. Bendita tú, verdaderamente, a quien Ezequiel denominó ... Oriente y puerta cerrada por la que sólo Dios había de pasar y de nuevo quedaría cerrada. Puerta del cielo, por la cual solamente ha pasado el Señor de los cielos y a nadie ha permitido el paso, ni antes, ni después del Él.

Si el cielo es la felicidad eterna, el lugar donde reside Dios y donde estamos destinados a vivir felices por toda la eternidad, la puerta de entrada es muy importante. Resulta que la puerta se llama María. Al cielo se entra por María. Quien ama a María, quien le tiene gran devoción, tiene el boleto asegurado y la puerta abierta para entrar. 
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Ella nos abrirá la puerta de la felicidad eterna; nos dará un abrazo cariñoso. y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Cuanta ilusión me da el pensar en ese momento!
A medida que conocemos a la Virgen, nos vamos enterando de su gran importancia en esta vida y en la otra vida. María nos es completamente necesaria e indispensable. Y los que opinan de otra manera, muy su opinión, que respetamos, pero andan muy equivocados.
Abrir la puerta, y encontrarnos con María Santísima es el comienzo del cielo, su preludio, el inicio del éxtasis eterno que comienza...pero no terminará jamás...

 

(La imagen está tomada de Galería Ágora marianista)

     

   

 

                  

 

 

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4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005