Salud de los Enfermos

14 agosto

Los nombres de la Madre

 

 

Oh Virgen María, 

Salud de los Enfermos,
que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario
y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo,
participando íntimamente de sus dolores,
acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él,
para que las semillas esparcidas durante el Jubileo
sigan produciendo frutos abundantes en los años venideros.

Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti.


Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto,
plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones,
para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.
Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento
de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí",
seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien
más grande.

 

Virgen Inmaculada, haz que los frutos del Año Jubilar
sean para nosotros y para nuestros seres queridos,
prenda de un renovado empuje en la vida cristiana,
para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado
encontremos la abundancia de la misericordia de Dios
y la alegría sin fin del Cielo.
Amén!

 

(Juan Pablo II)

            Salus infirmorum” significa al mismo tiempo “salud de los enfermos”, “salvación de los enfermos”, “salvación de los débiles”. En definitiva, esta invocación de María recuerda su presencia en el mundo del sufrimiento humano.Presente y entera al pie de la Cruz, esperando en oración y sin desfallecer con los discípulos al Espíritu que congrega y da vida a la comunidad del Resucitado, María se convierte, de alguna forma, en presencia invisible pero eficaz en todo sufrimiento humano, en compañera e intercesora en el largo camino de la esperanza, en mujer experta en el arte de vivir y de morir, de gozar y de sufrir” (Comisión Episcopal de Pastoral, Día del Enfermo 1999).

            Desde Lourdes hasta la más remota ermita la peregrinación a un santuario acompaña muchas veces de la petición de la salud. Algo se remueve dentro de nosotros cuando tocamos de cerca la enfermedad, propia o ajena. Se pone a prueba la autenticidad de muchos de nuestros compromisos, y también la fortaleza de nuestra fe. Se presiente cercana la Cruz del Señor. María, al pie de la Cruz, en nuestra enfermedad, abre muchas veces las puertas de nuestro corazón a Dios.

(La imagen está tomada de The Marian Library/International Marian Research Institute en la  University of Dayton)

     

   

 

                  

 

 

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4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005