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Padre
eterno,
que
has puesto en María
el
trono real de tu Sabiduría,
ilumina
tu Iglesia
con
la luz
de
la Palabra de la vida,
para
que
en
el resplandor de la verdad
caminemos
hasta
el pleno conocimiento
de
tu misterio de amor.
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Era
frecuente desde el siglo X leer en las misas de Santa María
algunas lecturas del libro del Sirácida (Sir 24) y Proverbios
(Pro 8,22-31) en los que la Sabiduría divina aparece
personificada. Desde el siglo XII, en las Laudes y Letanías
marianas se atribuyen a María los títulos de Madre de la
Sabiduría, Fuente de la Sabiduría, Casa de la Sabiduría, y
Trono de la Sabiduría. Con este título se
venera a María en muchas Iglesias particulares, universidades,
e Institutos religiosos, entre los que destaca la Compañía de
María, fundada por san Luis María Grignon de Monfort (+ 1716).
Este “nombre” nos está indicando:
·
La función maternal de María, porque en su seno
purísimo se ha formado y ha vivido Cristo, la Sabiduría del
Padre.
·
Su dignidad real, porque su Hijo Jesús es el
heredero del trono de David, el Mesías prometido por Dios al
pueblo judío.
·
Su
sabiduría y prudencia, porque María aparece en el
evangelio como la “virgen sabia”, que ha guardado las
palabras de Cristo en su corazón y las ofrece a la Iglesia y al
mundo.
(La
imagen está tomada de Galería
Ágora marianista)