La
palabra castellana “vaso” no expresa de forma
adecuada el sentido de este Nombre de María. En latín,
“vas” (“vaso”) traduce el griego “skéous”, y
el hebreo “kelí”, que no significan sólo
“vaso”, sino también “instrumento, herramienta”.
Por tanto, la expresión “Vas spirituale” de la letanía
lauretana en latín se debería traducir más bien como “instrumento
del Espíritu Santo”.
María es “instrumento del Espíritu Santo” porque ha
sido a la vez “morada del Espíritu Santo” –Ella ha
recibido al Espíritu Santo como en su propia casa– y “agente
del Espíritu Santo” porque, como dice el Catecismo de la
Iglesia Católica, “La Virgen concibe y da a luz al Hijo de
Dios con y por medio del Espíritu Santo”.
El Espíritu Santo preparó a María con su
gracia, concebida sin pecado, para ser la más capaz de acoger
el don de Dios. María realizó el plan salvador de Dios
con el Espíritu Santo. Ella, llena del Espíritu Santo, da a
conocer a Cristo, la Palabra hecha carne, a los pobres (cf.
Lc 2,15-19) y a las naciones (cf. Mt 2,11). Por medio del
Espíritu, María comienza a poner en comunión con Cristo
a todos los hombres (cf. Lc 2,14).
(La
imagen está tomada de Galería
Ágora marianista)