El
ser humano no vive aisladamente, sino en comunidad. Es un ser social.
Por eso, el bien de cada uno está directamente relacionado con el “bien
común”
¿Qué
se entiende por “bien común”? La Iglesia lo define como “el
conjunto de aquellas condiciones de vida que permiten a los grupos y a
cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia
perfección” (Concilio Vaticano II). Comporta obligaciones para todos,
y especialmente para las autoridades políticas.
El
bien común supone tres elementos principales:
1.
El respeto a la persona. En nombre del bien común, las
autoridades deben respetar los derechos fundamentales de la persona
humana. La sociedad no sólo debe “tolerar” los derechos”, sino
protegerlos y favorecer su desarrollo: derecho a actuar según la propia
conciencia, a la protección de la vida privada, a la libertad, también
en materia religiosa.
2. El bienestar social y el desarrollo del grupo.
La sociedad y la autoridad
deben facilitar las condiciones para que cada uno pueda llevar una vida
verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y
cultura, información adecuada, derecho a fundar una familia, etc.
3. La paz, que
es “la estabilidad y la seguridad de un orden justo”. Supone, por
tanto, que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la
sociedad y de sus miembros. El bien común está en la base del derecho
a la legítima defensa individual y colectiva contra las agresiones a la
paz, como es el terrorismo.