Carlos de Foucauld: la oración del abandono

8 febrero 2004

Testigos de oración
          

 

Carlos de Foucauld (1858-1916) nace en Estrasburgo en una familia noble. Tras una infancia triste, estudia en el Instituto de Nancy. De naturaleza ardiente, falto de dirección, pierde la fe a los dieciséis años. Al llegar a la mayoría de edad hereda una gran fortuna, que derrocha con su vida licenciosa.

Ingresa en el ejército, y es destinado a la Argelia francesa. Se interesa por los árabes, y tras pedir licencia en el ejército, realiza un viaje por Marruecos disfrazado de rabino judío. Este viaje le ayuda a purificarse, y el desierto y la fe de los musulmanes calientan su fe adormecida. Reza a su modo, y el contacto con su prima Bondy y el Padre Huv elin le ayudan a su conversión. “Tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él”.

Ingresa en la Trapa, recorre Siria y Tierra Santa, estudia en Roma, y en 1901 se ordena de sacerdote. Le atrae la vida oculta de Jesús en Nazaret. Dedica horas a la oración eucarística, y a la cercanía con los pobres. Hace voto de castidad y pobreza absoluta. El 1 de diciembre de 1916 muere de un disparo en una emboscada.

 

Padre:

Me pongo en tus manos.

Haz de mí lo que quieras.

Sea lo que sea,

te doy las gracias.

 

Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo,

con tal que tu voluntad

se realice en mí

y en todas tus criaturas.

Es lo único que deseo, Padre.

 

Te confío mi vida,

te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y me es una necesidad de amor

darme,

ponerme en tus manos sin reservas,

con una infinita confianza,

porque tú eres mi Padre.

 

 

     

   

 

                  

 

 

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5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005