De
la leyenda del encuentro entre Ignacio y el emperador
-"¿Quién eres tú, espíritu
malvado, que osas desobedecer mis órdenes e incitas a otros a su
perdición?"
-"Nadie llama a Teóforo espíritu malvado", respondió el
santo.
-"¿Quién es Teóforo?.
-"El que lleva a Cristo dentro de sí".
-"¿Quiere eso decir que nosotros no
llevamos dentro a los dioses que nos ayudan contra nuestros
enemigos?", preguntó el emperador.
-"Te equivocas cuando llamas dioses
a los que no son sino diablos", replicó Ignacio. "Hay un solo
Dios que hizo el cielo y la tierra y todas las cosas; y un solo
Jesucristo, en cuyo reino deseo ardientemente ser admitido".
-"¿Te refieres al que fue
crucificado bajo Poncio Pilato?"
-"Sí, a Aquél que con su muerte
crucificó el pecado y a su autor, y que proclamó que toda malicia diabólica
ha de ser hollada por quienes lo llevan en el corazón".
-"¿Entonces tú llevas a Cristo
dentro de ti?
-"Sí, porque está escrito, viviré
con ellos y caminaré con ellos".
Cuando lo mandaron a encadenar para
llevarlo a morir en Roma, San Ignacio exclamó: "te doy gracias, Señor,
por haberme permitido darte esta prueba de amor perfecto y por dejar que
me encadenen por Tí, como tu apóstol Pablo".