En
Europa se usan principalmente tres alfabetos: el latino, el
griego, y el cirílico. Con este último alfabeto se escriben
algunas lenguas eslavas: el ruso, el ucraniano, el serbio y el búlgaro.
Su origen se remonta a la evangelización de los pueblos eslavos
en el siglo IX, y a los hermanos Cirilo (de quien toma nombre
este alfabeto) y Metodio.
Cirilo y Metodio nacieron en Tesalónica (Grecia) en el año 827
y 826 respectivamente. Aun siendo de familia senatorial, renunciaron a
todos sus privilegios e ingresaron en un monasterio en Constantinopla.
Alrededor
del año 863, el príncipe Ratislav de Moravia pidió al emperador
bizantino misioneros que enseñaran a su pueblo en su propia lengua
eslava. Hasta entonces, los misioneros alemanes llegados a su patria
sólo habían usado el latín. El emperador y el patriarca Focio
enviaron a Cirilo y Metodio.
Como
la lengua eslava no tenía escritura, los hermanos tuvieron que inventar
un alfabeto propio, el “glagolítico”, que es el antepasado
del “cirílico”. Tenía 43 letras, procedentes principalmente del
griego, pero también del hebreo. Tras la invención del alfabeto,
Cirilo tradujo al eslavo los evangelios, los Hechos, los Salmos, y
algunos libros litúrgicos.
Estas
iniciativas levantaron los recelos de los misioneros alemanes.
Para resolver la controversia fueron llamados a Roma. El papa Adriano
II los recibió amablemente, confirmó su actividad misionera, los
nombró obispos y aprobó su liturgia eslava. Cirilo no pudo volver a
Moravia, pues murió en Roma en 869. Su tumba se puede visitar en
la iglesia de San Clemente, en Roma.
Metodio
volvió a Moravia, donde sufrió la oposición de los obispos
alemanes. El apoyo del papa, esta vez Juan VIII, fue fundamental
para defender la tradición eslava. Volvió a Constantinopla, y
con la ayuda de varios sacerdotes, terminó la traducción de la Biblia.
También tradujo el “Nomocanon”, el derecho canónico griego. Los
enemigos de Metodio continuaron con su oposición, lo que quebrantó su
salud, muriendo el 6 de abril de 885.
La
memoria de Cirilo y Metodio, patronos de Europa, junto a san
Benito, es honrada por todos los pueblos de la Europa del Este.