La historia del socialismo moderno constituye uno de los
capítulos más apasionantes de la historia del mundo contemporáneo.
Como todo lo humano, atraviesa páginas gloriosas y páginas negras. Y
es que dentro de eso que llamamos “socialismo” confluyen corrientes
muy distintas: desde la social-democracia a la izquierda marxista. El
pluralismo interno es una nota del socialismo actual.
Socialismo y cristianismo han constituido un matrimonio ya
casi bicentenario, donde se han sucedido románticas escenas de paz
y otras de tirarse los platos a la cabeza, como en aquellas canciones de
“Pimpinella Escarlata”.
Aunque existe un socialismo pre-marxiano con raíces cristianas,
es indiscutible que la herencia de Karl Marx marcó gran parte de
este movimiento. Marx encuadró la lucha contra la religión dentro de
la lucha contra el capitalismo. El marxismo extendió por medio mundo
regímenes de corte dictatorial y laicista, sacrificando millones de
vidas humanas. El socialismo democrático europeo posterior se ha ido
distanciando del materialismo marxista revolucionario. Además, el
socialismo es un producto netamente europeo, y aunque Marx fuera
judío, es indudable que en la base del socialismo late la herencia
cristiana. Hay una corriente en el siglo XIX de “igualitarismo
cristiano”, de comunas y cooperativas, que tiene indudables raíces
religiosas.
Así lo vivieron los movimientos socialistas de Inglaterra.
En 1929, en una encuesta entre 249 diputados laboristas, sólo 8 se
declararon ateos o agnósticos. En Alemania ocurre algo parecido,
corrigiendo los postulados marxistas anti-religiosos, hasta llegar al Congreso
de Bad Godesberg (1959), en el que el SPD
alemán reconoció que el cristianismo era una de las raíces
de la cultura del partido, y desde una posición laicista respecto
de las Iglesias, se pasó a una petición de colaboración para
construir el bien común. Sin embargo, en esto como en otras cosas, “España
es diferente”. Nuestra trágica historia reciente, marcada por la última
guerra civil, no ha dejado discutir con serenidad temas importantes.
Hasta 1940 no hay corrientes de cristianos en el PSOE, que
empiezan a surgir de manos de los movimientos obreros y universitarios
de la Acción Católica. Hoy día, existen muchos cristianos que se
encuadran también en el socialismo. Es una muestra de la pluralidad del
socialismo y de la Iglesia actual.