Primer misterio de dolor: La oración en el Huerto de los Olivos

 

9 de marzo de 2003
          

Después salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos. Sus discípulos lo siguieron. Al llegar allí les dijo: “Orad para que podáis hacer frente en la prueba”. Se alejó de ellos como un tiro de piedra, se arrodilló y estuvo orando así: “Padre, si quieres aleja de mí esta copa de amargura, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22,39-42)

“El miedo a la muerte o a los tormentos nada tiene de culpa, sino más bien de pena: es una aflicción de las que Cristo vino a padecer y no a escapar. Ni se ha de llamar cobardía al miedo y horror ante los suplicios. Sin embargo, huir por miedo a la tortura o a la misma muerte en una situación en la que es necesario luchar, o también, abandonar toda

esperanza de victoria y entregarse al enemigo, esto, sin duda, es un crimen grave en la disciplina militar”

 

(Escrito por Sir Thomas More, que fue Lord Canciller de Inglaterra, mientras esperaba la muerte en la Torre de Londres. Año 1534)

 

Jesús aprendió a rezar de los labios de María. De ella aprendió las oraciones del pueblo judío. Jesús fue testigo de la oración silenciosa y de la fe de María.

Pero la fuente de la oración de Jesús fue su relación única con Dios Padre. Jesús sabía que era el Hijo amado del Padre, y siempre se sintió así. Se retiraba a orar con frecuencia: en el desierto, por la noche, cuando resucita a Lázaro, antes de elegir a los Doce...

Antes de dirigirse a su pasión, Jesús reza a su Padre Dios, buscando su apoyo firme. En Getsemaní, la oración de Jesús se hace recia y fuerte. Hasta sudar, hasta temblar de miedo, hasta sentir una tristeza profunda, una tristeza mortal.

Una soledad impresionante.

Y los discípulos duermen.

Había puesto toda su vida en manos del Padre. Ahora, cuando llega el momento de decir el “sí” definitivo a su voluntad, Jesús acepta.

¿Cómo vivió María este momento?

María no estuvo presente. María no vio la angustia de su Hijo en este momento. Pero seguro que la conocía. Como conocen todas las madres las angustias de sus hijos, aunque no se las cuenten. Jesús no le contó a María su angustia.

Pero ellas, las madres, parecen adivinas. Su corazón sintoniza con el corazón del hijo. El corazón de María latía con el corazón de Jesús.

“Padre, hágase tu voluntad”, dijo Jesús en el Huerto de los Olivos. “Hágase en mí según tu Palabra”, había dicho María al ángel.

 

Silencio

Padrenuestro

10 Avemarías

-          Madre de los Dolores, danos un corazón manso y humilde como el tuyo. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que comprendamos, amemos y sirvamos, cada vez mejor, a nuestros hermanos. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que en nuestros labios no haya mentira y busquemos la verdad. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que luchemos siempre por la justicia, la paz y la felicidad de todos. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que sepamos huir de la tentación y de las tinieblas. Dios te salve...

-          Madre de los Dolores, que nuestra amistad contigo y con los demás no se rompa nunca. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, haznos apóstoles para saber iluminar a nuestros hermanos. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que sirvamos a nuestros hermanos como tú nos sirves a nosotros. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, enséñanos a perdonar como tú perdonaste a los enemigos de tu Hijo. Dios te salve, María...

-          Madre de los Dolores, que nuestra oración sea como la tuya: “Hágase en mí según tu Palabra”. Dios te salve, María...

 

Gloria

Oración


 

Señor Jesús,

Tú saliste vencedor de esta agonía,

de esta lucha dramática.

Te entregaste por completo.

Apaciguado, 

pudiste seguir durante toda tu pasión

disponible a los demás.

Apacigua nuestros temores y nuestras angustias,

calma los sufrimientos 

de nuestros hermanos enfermos.

Danos la fuerza de velar

en la oración como Tú.

Alienta a los que se sienten

débiles y aplastados.

[Algunos textos están tomados de B. Colinas, Te saludamos, María. El rosario celebrado y vivido (Madrid 1995)]

            

 

 

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4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005