Primer misterio de Gloria: la Resurrección del Señor

 

11 de mayo de 2003

Los Misterios del Rosario
          

Según el plan previsto por Dios, lo crucificasteis por mano de gente sin ley y le disteis muerte. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, pues era imposible que ésta lo retuviera en su poder”(He 2,23-24)

“¿No sabíais que el Mesías tenia que padecer para entrar en su gloria?”; ésta es la pregunta que Jesús resucitado les hace a los discípulos de Emaús. Y es que entender que el sufrimiento es el camino para la gloria está en el origen de la fe en la resurrección. “Los sufrimientos de la vida presente no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá” (Rm 8,18-25). El cristiano entiende la muerte y el sufrimiento no como algo negativo, sino como un anuncio de la vida nueva; como dice también Pablo: “Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo... aunque nuestro hombre exterior se vaya deteriorando, nuestro hombre interior se renueva de día en día” (2 Cor 4,10. 5,16). Pablo ha experimentado que la mayor riqueza consiste en

“No era posible que la muerte tuviera dominio sobre Él”. Esto es lo que dice Pedro el día de Pentecostés. Cristo, que era la Vida misma, la Vida con mayúsculas, que había devuelto a la vida a Lázaro, a la hija de Jairo y al hijo de la viuda de Naím, que había alimentado a la multitud con el Pan de vida, que había sido concebido por obra del Espíritu Santo, que es Dador de Vida, no podía quedar en el sepulcro para siempre.

         Ahora ya sabemos por qué el corazón del Padre siempre está alegre, porque ha visto el día glorioso de la resurrección de su Hijo.

         Ahora ya sabemos por qué toda la creación tiene una belleza y una bondad especiales, porque todo lo creado participa de la gloria de Cristo resucitado.

         Ahora ya sabemos por qué el ser humano es capaz de superar todas las pruebas del dolor, del sufrimiento y del mal, por qué hay personas que viven con esperanza en medio del dolor, de la pérdida de un hijo, de la enfermedad grave, del fracaso, porque Cristo es la esperanza del triunfo de la vida por encima de la muerte.

         Ahora ya sabemos por qué, en medio de este mundo herido por la guerra y el odio, hay personas que trabajan por la paz, que son capaces de perdonar, porque Cristo resucitado les da su amor, más fuerte que el odio y que la muerte.

         Necesitamos ver el rostro de Cristo resucitado. Necesitamos vivir lo que decía san Pablo: “conocer a Cristo, y experimentar el poder de su resurrección, compartir sus padecimientos, morir su muerte, a ver si alcanzo así la resurrección de entre los muertos” (Flp 3,10-11).

     La piedad cristiana considera que Jesús resucitado se apareció en primer lugar a su Madre, aunque no lo recogen los evangelios. San Ignacio de Loyola lo medita en sus Ejercicios, y en Semana Santa celebramos la procesión del Encuentro del Resucitado con la Virgen. Sea como fuera, lo seguro y cierto es que María no necesitó ve a Jesús resucitado para creer en la resurrección. Mientras los discípulos se hundían en el desánimo después de la muerte de Jesús, María se mantuvo con fe. Ella estaba segura de que la Cruz no podía ser el final. Ella sabía que Dios no defraudaba, y que siempre la había sorprendido para bien. María tenía absoluta confianza en Dios. Se fiaba más de Dios que de lo que veían sus ojos. Por eso la Virgen es Imagen de la Iglesia, que mantiene la fe en el Señor resucitado.

         María, 

muéstranos a Jesús, 

fruto bendito de tu vientre. 

Danos firmeza en la fe.

 

         

Cristo,

alegría del mundo,

resplandor de la gloria del Padre.

¡Bendita la mañana

que anuncia tu esplendor al universo!

 

En el día primero,

tu resurrección alegraba

el corazón del Padre.

En el día primero,

vio que todas las cosas eran buenas

porque participaban de tu gloria.

 

La mañana celebra

tu resurrección y se alegra

con claridad de Pascua.

Se levanta la tierra

como un joven discípulo en tu busca,

sabiendo que el sepulcro está vacío.

 

En la clara mañana

tu sagrada luz se difunde

como una gracia nueva.

Que nosotros vivamos

como hijos de luz y no pequemos

contra la claridad de tu presencia.

 

            

 

 

Nos interesa tu opinión sobre este artículo. Escríbenos

 

 

 

4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

Edición impresa

 

     
 

1 minuto con "el Evangelio del domingo"

Misericordia quiero y no sacrificios

1 minuto con "Contagiar la fe en casa"

Recetas prácticas

Las "Buenas noches" de Don Bosco

1 minuto con "Los nombres de la Madre"

Arca de la Alianza

Torre de David

1 minuto con "El mundo de hoy"

Comunicado del Foro de la Familia para la manifestación del 18 de junio en Madrid

Obispos españoles: Objeción de conciencia ante la ley de matrimonios del mismo sexo

Página principal | Familia, jóvenes y alcohol | Herramientas de la vida cristiana | El mundo de hoy | Vidas que dejan huella | Cuidar el matrimonio | Rezar el Padrenuestro | Anécdotas y virtudes | Los Misterios del Rosario | Curas del siglo veintiuno | Jóvenes con el Papa | De la Misa, la mitad  | Todo queda en familia | El tiempo de Adviento | El tiempo de Navidad  | Testigos de oración | Cristianos en el mundo | La buena educación | Raíces cristianas de Europa | Valores para vivir | Gracias a la vida | Los nombres de la Madre | Contagiar la fe en casa |

Contador general

(a partir del 12 de mayo de 2003)

            

 

 

Actualizado: 10 de junio de 2005