Quinto misterio de luz: La institución de la Eucaristía

 

2 de marzo de 2003
          

Después tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía”. Y después de la cena, hizo lo mismo con la copa diciendo: “Esta es la sangre de la nueva alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros”

(Lc 22,19-20)

OTRAS LECTURAS BÍBLICAS

 

“Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo. Es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. El Pan de Dios viene del cielo y da la vida al mundo. Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y, sin embargo, murieron. Éste es el pan del cielo, y ha bajado para que quien lo coma no muera. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo. Yo os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. El Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él. Así también, el que me coma vivirá por mí” (Juan 6, 32.35.49-50.51b.53-57)

 

Cuando Jesús desembarcó y vio aquel gran gentío, sintió compasión de ellos y curó a los enfermos que traían. Al anochecer, los discípulos se acercaron a decirle: “El lugar está despoblado y es ya tarde; despide a la gente para que vayan a las aldeas y se compren comida”. Pero Jesús les dijo: “No necesitan marcharse; dadles vosotros de comer”. Le dijeron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces”. Él les dijo: “Traedmelos aquí”. Y después de mandar que la gente se sentase en la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, se los dio a los discípulos y éstos a la gente. Comieron todos hasta hartarse, y recogieron doce canastos llenos de los trozos sobrantes. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. (Mateo 14,14-21)

 

Del Señor recibí la tradición que os he transmitido, a saber, que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo entregado por vosotros; haced esto en memoria mía”. Igualmente, después de cenar, tomó el cáliz y dijo: “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces bebáis de él, hacedlo en memoria mía”. Así pues, siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que él venga. Por eso, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, se hace culpable de profanar el cuerpo del Señor. Examínese, pues, cada uno a sí mismo antes de comer el pan y bebe el cáliz, porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio castigo. (1 Carta a los Corintios 11,23-29)

 

Al llegar a la aldea donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron diciendo: “Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás, que les dijeron: “Es verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón” . Y ellos contaban lo que les había ocurrido cuando iban de camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. (Lucas 24,28-35)

 

EL PAN

 

Cristo, Tú eres el pan vivo bajado del cielo.

Tú eres el pan que nos da el Padre.

Tú eres el pan que da la vida.

Tú eres el alimento de los pobres.

Tú eres pan partido para la vida del mundo.

Tú has confiado a tu Iglesia celebrar la Eucaristía.

En la Eucaristía Tú te ofreces en sacrificio por todos.

Tú está siempre con nosotros en el Pan eucarístico.

Tú tienes el sacerdocio que no pasa.

 

María, tú nos has preparado este pan que es Cristo.

Tú lo diste a luz en “Belén”, la “Casa del Pan”.

Tú le diste tu carne a Cristo

para que Él nos la diera a nosotros.

Tú eres la mujer de “fe eucarística”

porque siempre viviste la adoración ante Dios.

Tú te ofreciste junto a tu Hijo en la cruz.

Tú estás siempre con la Iglesia

que cada día celebra la Eucaristía.

 

 

PADRENUESTRO

10 AVEMARÍAS

 

... y bendito el fruto de tu vientre, Jesús...

 

... el Pan que nos da Dios.

... el Pan de vida.

... el Pan bajado del cielo.

... el Pan que da la vida al mundo.

... que se entregó en la Cruz.

... que nos dejó la Eucaristía como memorial de su Pascua.

... que se ofrece en sacrificio por nosotros.

... que tiene el sacerdocio que no pasa.

... que está en cada Sagrario.

... que nos alimenta para la vida eterna.

GLORIA

 

ORACIÓN

 

Señor, Dios y Padre nuestro,

Tú nos has dado el Pan del cielo,

que es Cristo, tu Hijo.

Ayúdanos a celebrar la Eucaristía

con plena conciencia de lo que hacemos.

Que siempre vivamos con asombro y adoración

el sagrado misterio que celebramos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Señor, ayúdanos a vivir siempre

en acción de gracias.

Haz que celebremos la eucaristía

con el corazón puro,

con el ánimo preparado,

en plena obediencia

a cuanto Jesús nos ha mandado

y la Iglesia nos enseña.

Haz que la eucaristía sea el centro, el modelo, 

la fuerza que plasme toda nuestra vida.

Suscita siempre en la Iglesia tus ministros 

que presidan con humildad y verdad

la celebración eucarística

y sirvan en la caridad a todos tus hermanos.

Da a todo creyente, a toda familia,

a todo grupo, a toda comunidad,

según la vocación y la misión de ti recibida,

encontrar en la eucaristía la regla, el modelo 

y el alimento de la vida cristiana de cada día.

Haz que la eucaristía

suscite una fascinación secreta e irresistible

sobre el hombre de hoy,

incluso sobre el que está distraído, disipado,

cerrado en el egoísmo, mutilado por la desesperación.

Que la eucaristía,

con el lenguaje del rito celebrado con fe

y con el lenguaje de la vida renovada por la caridad,

diga a todos que no sólo de pan vive el hombre;

que nuestra vida

aspire a ir más allá de sí misma

hacia el misterioso reclamo de tu amor;

que lo que verdaderamente cuenta no es la posesión,

el dominio sobre los otros,

sino la obediencia a tu designio,

la gratitud por tus dones,

el soportar generosamente el dolor,

el acercamiento gratuito a todo hermano,

la esperanza en la vida que tú nos das

después de la muerte.

Especialmente en el día del Señor

que todo creyente y toda comunidad

aprecie el don inestimable de la eucaristía;

lo acoja como energía secreta de toda la vida;

lo lleve a los enfermos;

lo transforme en obras de caridad,

en encuentros de amistad,

en momentos de alivio y de alegría;

lo proponga al mundo de hoy

como mensaje de esperanza y de reconciliación.

Te alabamos y te bendecimos, Padre

porque tu Iglesia,

congregada cada domingo

en torno a la mesa eucarística,

ofrece la imagen de una familia

unida en el amor, abierta a todos,

atenta a quien más lo necesita,

capaz de indicar al hombre el camino que,

a través de las dificultades de esta vida,

conduce a tu casa,

donde viviremos contigo en la gloria.

(Card. Carlo M. Martín, Al alba te buscaré 173-174)

 

            

 

 

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4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005