Sabiduría

4 julio

Valores para vivir

 

 

  

            Vivimos en la era de la información, de internet, de las palabras. En el pasado, el tiempo corría mucho más despacio, y la información, también. Dicen que un inglés del siglo XVII podía acumular en toda su vida la misma cantidad de información que hoy rellena un periódico en un día de tirada. Hoy contamos con mucha información, pero ¿somos más sabios que en épocas pasadas?

            La palabra “sabiduría” viene de “sapere”, que en latín quiere decir “saber”, y también “saborear”. No es más sabio el que tiene más información, sino quien es capaz de “saborear” las cosas, guardarlas en el corazón y convertirlas en fuente de crecimiento para él y para los demás.

            En la Biblia, el hombre “sabio” es el hombre “prudente”, “sensato”. El que no es sabio, es un “imprudente”, un “necio”. Salomón es el “rey sabio” por excelencia. Después de construir el Templo de Jerusalén, Dios promete darle lo que quiera. Salomón, en lugar de pedir riquezas, o paz sobre sus enemigos, le pide “un corazón que escuche, para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal” (1 Re 3,9).

            Un corazón que escuche”: éste es el secreto de una persona sabia. Dichoso el que sepa escuchar y guardar en su corazón experiencia vivida y palabras valiosas. Al cabo de los años, éste será su gran tesoro. Y, ya sabemos que, “donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6,21)

ORACIÓN PARA PEDIR SABIDURÍA

Dios de los padres y Señor de la misericordia,

que con tu palabra hiciste todas las cosas,

y en tu sabiduría formaste al hombre,

para que dominase sobre tus criaturas,

y para regir el mundo con santidad y justicia,

y para administrar justicia con rectitud de corazón.

 

 

Dame la sabiduría asistente de tu trono, 

y no me excluyas del número de tus siervos,

porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, 

hombre débil y de pocos años, 

demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

 

Pues, aunque uno sea perfecto 

entre los hijos de los hombres, 

sin la sabiduría, que procede de ti, 

será estimado en nada. 

 

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras, 

que te asistió cuando hacías el mundo, 

y que sabe lo que es grato a tus ojos 

y lo que es recto según tus preceptos. 

 

Mándala de tus santos cielos, 

y de tu trono de gloria envíala, 

para que me asista en mis trabajos 

y venga yo a saber lo que te es grato. 

 

Porque ella conoce y entiende todas las cosas, 

y me guiará prudentemente en mis obras, 

y me guardará en su esplendor.

 

(Sabiduría 8,1-6.9-11)

 

     

   

 

                  

 

 

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4 Minutos de Buenas Noticias

Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005