Valentía

29 agosto 2004

Valores para vivir

 

 

             La “valentía” es ese valor que nos hace luchar por lo que “vale la pena”. Nos ayuda a superar nuestros miedos, y encauzar la vida en momentos difíciles. Ser valientes no es fácil: hace falta fortaleza interior. Pero, por otro lado, no es exclusiva de personas  casi extraterrestres: todos podemos ser valientes si surge la ocasión.

            A veces, la valentía implica ser consecuentes con nuestros actos, y en concreto, asumir nuestros errores. Es más fácil escurrir el bulto, o disimular.  Por amor a la verdad, por respeto a los demás, por coherencia con uno mismo, es preciso reconocer los errores. Reconocer delante de nuestros hijos, o de nuestros empleados, o de nuestros alumnos, que hemos metido la pata, y pedir perdón, no nos quita ninguna autoridad; todo lo contrario.

Unos van lanzados por la vida, cuesta abajo y sin frenos, y a otros hay que remolcarlos. Ni una cosa, ni la otra. Pero muchas veces nos atemorizamos por fantasmas que sólo están en nuestra cabeza, y tenemos un enorme miedo al fracaso o al ridículo. Un chico que no se atreve a decirle a una chica cuánto le gusta, por miedo a que le diga que no, no está actuando bien. Aparte de que el “no”, a diferencia del “sí”, nunca es una respuesta definitiva, el mundo no se acaba, y hay más chicas y más ocasiones.

            Por otro lado, la valentía tiene que ver también con defender lo que sabemos que es correcto. Aunque defenderlo nos cueste el cuello. La conciencia se “chiva” frecuentemente de que se está cometiendo una injusticia, o se está faltando gravemente a la verdad. En esos momentos, hace falta armarse de coraje y actuar con coherencia. Hay momentos en que es obligatorio hablar para salir al paso de una opinión pública mayoritaria pero equivocada, aunque no le guste a esa mayoría.

Debemos comunicarle a la autoridad civil o eclesiástica nuestra opinión sobre asuntos graves, sobre todo si tenemos algún cargo que implique dar algún tipo de consejo. Callarnos nuestra opinión, porque sabemos que no le gusta al jefe, y ser “pelotilleros”, además de una bajeza, es una falta a nuestras obligaciones.

        Sin duda, la cobardía engendra sociedades enfermizas y débiles. La valentía produce personas dignas de respeto y confianza, sociedades sanas y naciones fuertes.

     

   

 

                  

 

 

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Hoja semanal de la Parroquia de la Santísima Trinidad y del Santuario de Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

Responsable de la edición: José Alberto Garijo Serrano

 

5 de junio de 2005. nº 141

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Actualizado: 10 de junio de 2005